El pez que se negó a ser pescado…

El pez que se negó a ser pescado es el título de este relato porque el subtitulo “la cara de tonto que se te queda”, lo pensé al instante siguiente de lo que me pasó …..

El día de ayer quedé con Uranoscopus para salir hoy, día del trabajador, desde la playa M a las 8 de la mañana. Llegué puntual, y como no podía ser de otra manera, él ya estaba allí. Su kayak, medio preparado, y la pinta que tenía el día, totalmente favorable.

Tras preparar todos los utensilios, nos dispusimos a palear rumbo a la piedra J, mientras, un curricán nos seguiría hasta nuestro destino.

Nos alegraba no ver boyas que señalaran trasmallos, y poco a poco, nos alejamos de la orilla. Al poco, oigo por la emisora a Uranoscopus decirme que tenía una picada …. Un par de caballas entraron a su metralleta de raglous.

En cuanto llegamos a la piedra, comenzamos a hacer bailar nuestros jigs … uno, dos … jureles cayeron a nuestros aparejos …..

Una buena picada a Uranoscopus, que se despescó rápido, nos subió el ánimo para seguir insistiendo … Tenían que estar por allí los buenos.

Casi un par de minutos después … noto como un jurel tira de mi línea … lo voy subiendo, cuando de pronto, me hace un tirón hacia abajo mucho más fuerte de cómo venía haciéndolo … no era normal … pero a los tres segundos … continúa como antes … cuando lo saco, entiendo lo sucedido. Algún pez mayor, quiso aprovechar la movilidad restringida del jurel para clavarle los dientes … literalmente.

Otra señal más, los grandes estaban por allí.

Y efectivamente, a unos lances posteriores, sucedió. Empiezo a mover el jig, rítmicamente, cuando noto una tensión que nunca había sentido, como no estaba preparado para nada parecido, el kayak se inclina hacia mi borda de estribor, y la caña se me dobla hacia el agua …. “Alberto, Alberto … éste es grande…” Le aflojo freno, para que se lleve hilo, cosa que hace a bastante velocidad. Mi mano, sobre el freno, para en la medida de lo posible, ir regulando la fuerza.

Después de una gran primera carrera, parece que se detiene, pero en mis primeros intentos de bombear algo, compruebo que es algo bastante pesado.

Sin previo aviso ni insinuación se pone de nuevo a pedirme hilo, cosa que, sin más remedio, tengo que aceptar. Así tres o cuatro veces, intercalando paradas que me permitían recuperarle algo de lo cedido. Tenía pinta de corvina.

Mi kayak derivaba hacia donde el pez quería, de costado, todavía cogiendo más resistencia.

Alberto me va dando sus sabios consejos … cosa que acepto con sumo agrado, él tiene mucha más experiencia que yo… Poco a poco consigo traerlo, ya lo tengo en la vertical del kayak … Alberto me indica que intente, cuando pueda, ir ganando terreno … lo intento. Bombeando ligeramente y recogiendo poco a poco, voy ganándole altura.

Cerca de 20 minutos tirando, y según el gps, unos 200 metros lineales desplazados de donde me entró, quiso hacerme recordar lo que tenía al final de mi caña. Supongo que cuando notó el casco de mi kayak, a modo de último esfuerzo, empezó una carrera desesperada, la cual, muy a mi pesar, acabó rompiendo el bajo del 0,60 que llevaba unido al multifilamento.

Toda la adrenalina que corría mis venas quiso salir de mi cuerpo en un par de gritos de rabia por lo sucedido … me quedé con la miel en los labios, cuando parecía que ya había logrado cansarla lo suficiente para poder subirla del todo, se me quedó eso … la cara de tonto.

Con el desánimo en el cuerpo, tanto Uranoscopus como yo, seguimos jigueando, pero parecía que se hubieran asustado todos los peces que hubiera por allí, y no se notaba actividad, ni de los omnipresentes jureles.

Un largo curri, con el resultado de alguna caballa y una palometa blanca de Uranoscopus, vuelta a la piedra, pero nada más.

Un ratito de pesca a fondo, sin grandes resultados, y a eso de las 3 de la tarde, puse rumbo a tierra, dejando a Alberto en una de las marcas, mientras seguía intentando explicar qué error pude cometer.

Como conclusión … pues me quedo con la batalla mientras duró, y pensar (a modo de consolación) que quizás no se hubiera podido sacar fuera como fuera.

Entre otras cosas, que por fin estrené la caña y carrete de jigging, regalo de Reyes, que me ha parecido estupenda (magnífico estreno); que la emisora dá mucho juego a bordo, y te sientes más cerca de tu compañero aunque esté a bastantes cientos de metros, que los grilletes que uso (decathlon) aguantan todo y más; que el peixetknot me resistió completamente y que por supuesto, ésto de hoy no ha conseguido más que envenenarme más si cabe, y de desear poder salir pronto a intertarlo de nuevo.

Aguarras y Uranoscopus

Equipo Apeská, Mayo 2008

~ por Apeská en 2 mayo, 2008.

7 comentarios to “El pez que se negó a ser pescado…”

  1. Lastima Aguarras , otra vez sera , por lo menos disfrutaste ese rato teniendo enganchado un gran pez y no pienses si fallaste en algo por q eso es asi , hasta al mas experimentado se le desclava alguno, .
    Felicitaciones a los dos por el buen dia de pesca q echasteis
    Un abrazo.

  2. Fantástica la descripción de la picada y la lucha.
    Me encanta leer que te quedas tranquilo pero “enrabietado” con ganas de quitarte ese peso psicológico de no haberlo cobrado sobre el kayak.
    Noble lucha ganada, en esta ocasión, por una presa que se resistió a morir y luchó hasta conseguir liberarse.
    Enhorabuena a ambos.
    Saludos y nos vemos en la mar; Sir Owen’s.

  3. Gratos momentos vividos.
    No sé si algún día tendré una de esas picadas que narrais algunos, lo que sí sé con seguridad es que me gustaría exprimentarla en alguna ocasión, luchar durante tantos minutos con el pez, aunque no consiguiese sacarlo, las sensaciones que deben de recorrer el cuerpo deben ser extraordinarias.

    Un saludo para ambos y mucha suerte en el próximo intento.

  4. Buen estreno, muy buen estreno compañero, esa experiencia enriquecedora te llevas, además del subidón de adrenalina. Seguro que para la próxima el animal lo tendrá mas dificil.
    Ya nos hubiera gustado a mas de uno haber estado en tu lugar a pesar del cabreo final. Animo y a ver si para la próxima nos muestras otro de esos mostruos que tenéis en el Atlantico.

    Saludos y buena mar.

  5. Una lástima Aguaras… hay que seguir insistiendo. Es curioso que después de una gran lucha desaparezca todo el pescado de la zona…

    Aún así la experiencia sigue siendo enriquecedora.

    Una pregunta: ¿el bajo de 0,60 de qué era? Nylon, Fluorocarbono, Monofilamento, etc

    Otra más: ¿Qué jig empleaste y peso?

    Bueno esta claro que para tocar escama de corvina no me va a quedar otro remedio que ir a Cádiz, porque en Huelva al menos no las vimos y eso que paleamos más de 20 km…

    Un abrazo
    Caballa

  6. Pues así recordando …
    El bajo era de nylon, del 0,60 (26kg de resistencia). El jig era un Evia Stiletto, de 120gr, color caballa, precedido de un pulpito blanco, de unos 10cm.

    Sobre todo, y porque no tengo otra cosa, me quedo con la experiencia .. jeje

    Saludos, y esperemos verte por aqui de nuevo.

  7. Gracias por tu respuesta Aguaras. Seguro que la próxima la subes al kayak…

    Un abrazo
    Caballa

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